Una selección de fotografías fine art, de gran formato, en blanco y negro, sobre la naturaleza patagónica: su desoladora y atrapante belleza, la magnificencia de sus aguas y montañas. En esa vastedad íntima, el hombre se vuelve pequeño frente al paisaje — y en ese gesto aparecen la soledad, la contemplación y una naturaleza magnética, en sus formas más esplendorosas.
Nace en Buenos Aires en 1971 e inicia en la fotografía en 1996, en Mar del Plata, con un laboratorio de revelado en blanco y negro. En 2000 se traslada a Capital Federal para iniciar su etapa profesional, cubriendo eventos como el Mundial de Rugby Seven y el Mundial Juvenil de Fútbol Sub-20 disputados en Argentina.
En 2003 se radica en la Patagonia, donde descubre su pasión por la fotografía de paisaje y naturaleza. Para la agencia Reuters cubre las erupciones de los volcanes Puyehue y Calbuco — una experiencia que profundiza su mirada sobre la pequeñez del hombre frente a la naturaleza. Ya instalado en San Martín de los Andes, se integra como corresponsal del diario Río Negro.
Desde allí inicia su búsqueda personal y artística, desentrañando los paisajes que lo rodean — un regreso a sus orígenes en el blanco y negro.
“Patricio Rodríguez tiene el don de la mirada, el ojo que transforma lo fugaz en eterno. Recorre la Patagonia con su cámara a cuestas y se detiene allí donde detectó una imagen que lo inspira — con su técnica cuidada y sus recursos puros, para volvernos espectadores absortos de las maravillas de la naturaleza.”
“De estas visiones patagónicas nos habla la mirada de Patricio Rodríguez, un fotógrafo tan experto como versátil, que narra sutilmente la impresión que provoca esa vastedad del sur argentino en nuestra conmovida humanidad — capaz de transformar a quien mira en una bocanada de asombro.”